Miraba caer la lluvia esta tarde
que obstinada se resistía a morir,
cuando en mi corazón yo presentí
un dulce engaño de amor.
Me atrapaste en tu red de pescador
cuando insegura e inocente navegaba
por los mares infinitos del espacio.
Me enredaste entre tiernas mentiras
haciéndome sentir mujer sirena,
y me dejé querer como lo deseabas
creyendo en tus cálidos suspiros.
Me atrapaste y no te lo reprocho,
al contrario, mi alma te da las gracias
porque al fin esta pobre mujer triste
consiguió navegando lo que soñaba
y al paso del tiempo no llegaba.
Y hoy, en cada gota de lluvia veo
tu imagen para mi adorada,
y al caer las gotas escucho
sonidos de palabras enamoradas
que hoy van acariciando mi alma.
¡Gracias por los recuerdos bellos
que dejaste en mi vida vacía!
¡Gracias ...........! Gracias.
Sandra Figueroa
2001

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